Muchos de nosotros enfrentamos noches inquietas llenas de preocupación y miedo, sintiéndonos solos en la oscuridad. Sin embargo, la Palabra de Dios ofrece consuelo y seguridad para calmar nuestros corazones ansiosos.
Señor, cuando la noche se sienta pesada con miedo, recuérdame Tu presencia inquebrantable. Ayúdame a entregar mis preocupaciones en Tus manos amorosas y abrazar Tu paz. Gracias por ser mi refugio y fortaleza en cada momento de ansiedad.